El primer documento escrito con una referencia directa a Canarias se debe a Plinio el Viejo,[9] que cita el viaje del rey Juba II de Mauritania a las islas en el 40 a. C. y se refiere a ellas por primera vez como Islas Afortunadas (Fortunatae Insulae). En este documento también aparece por primera vez el término Canaria (del latín canis, perro), utilizado para hacer referencia a la isla de Gran Canaria. De acuerdo con Plinio, este nombre le fue dado a la isla en memoria de dos grandes mastines que los enviados de Juba capturaron allí y llevaron posteriormente a Mauritania (antigua región del noroeste del Magreb, no confundir con la actual Mauritania), y que aparecen representados a ambos lados del actual escudo de Canarias. Esta historia, sin embargo, podría no ser exacta; entre otras cosas, porque se sabe que a la llegada de los castellanos y otros navegantes europeos posteriores, las razas de perro nativas del archipiélago eran de pequeño tamaño[cita requerida].
Algunas teorías modernas relacionan el término Canarias con el etnónimo norteafricano Canarii[cita requerida], grupo bereber que se ubicaba en la zona noroccidental africana. De hecho, el propio Plinio menciona en otro texto a los Canarii, si bien de nuevo vuelve a relacionar este término con los perros.[10
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