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jueves, 7 de mayo de 2009

LA CONQUISTA REALENGA

El segundo periodo de la conquista de Canarias presenta las siguientes características que la diferencia del periodo anterior:
* La dirigió y armó la Corona castellano-aragonesa de los Reyes Católicos.
* La financiación de la empresa corrió por cuenta de la Corona y de particulares interesados en la explotación económica de los recursos de la isla.
* Afectó a las islas de Gran Canaria, La Palma y Tenerife, las más pobladas y las que ofrecían mejores perspectivas económicas.
* En las tres islas, pero especialmente en Gran Canaria y Tenerife, los aborígenes mostraron una clara y prolongada resistencia a la conquista.

Conquista de Gran Canaria 1478 - 1483 [editar]

Podemos distinguir tres etapas en la conquista de Gran Canaria:

a) Etapa inicial, junio - diciembre de 1478. El 24 de junio de 1478, desembarcó en La Isleta, la expedición mandada por Juan Rejón y el deán Bermúdez, representante del obispo del Rubicón Juan de Frías, uno de los financiadores de la conquista. Ese día, junto al Guiniguada, se fundó el Real de Las Palmas. Pocos días más tarde tuvo lugar en las proximidades del Real el primer enfrentamiento en el que los isleños fueron derrotados. Esta victoria inicial les proporcionó a los castellanos el control de la esquina noreste de la isla.

b) Resistencia aborigen y divisiones castellanas, desde finales de 1478 hasta 1481. La resistencia aborigen en el interior montañoso de la isla, la falta de hombres y medios materiales y las desavenencias internas en el bando conquistador, constituyen las principales marcas de este periodo. Durante esta etapa Juan Rejón fue destituido por orden de los Reyes Católicos. Su lugar lo ocupó Pedro Fernández de Algaba, que fue posteriormente ejecutado por orden del destituido Rejón. El nombramiento de Pedro de Vera como nuevo gobernador de la isla y la detención de Juan Rejón, puso fin a los conflictos internos que se habían prolongado hasta 1481.

c) Final de la resistencia aborigen y conquista de la isla, 1481-1483. Pedro de Vera, ahora jefe indiscutido de los castellanos, reemprendió la conquista del interior de la isla y el guanartemato de Gáldar. Contó para ello con la llegada de nuevos refuerzos humanos aportados por Diego García de Herrera, que envió un numeroso contingente de gomeros. La captura de Tenesor Semidán, guanarteme de Gáldar, por parte de Alonso Fernández de Lugo, será un factor decisivo para la culminación de la conquista. Tenesor Semidán fue enviado a Castilla, donde fue bautizado con el nombre de Fernando Guanarteme y se convirtió en un fiel y valioso aliado de los conquistadores.

Tras la caída de Gáldar, la resistencia aborigen se trasladó a las zonas montañosas del interior, donde Bentejuí, tras unificar a gentes de los dos guanartematos, y contando con el apoyo del faycán de Telde y con las princesas galdenses Masquera y Guayarmina, organizó la última resistencia aborigen. A pesar de algunas victorias parciales (Ajódar, Bentaiga), los aborígenes depusieron finalmente las armas en Ansite, donde, por mediación de Fernando Guanarteme, se produjo la rendición el 29 de abril de 1483. Bentejuí y el faycán de Telde se despeñaron para evitar entregarse a los castellanos.

Conquista de La Palma. 1492 – 1493 [editar]

Alonso Fernández de Lugo, quien tuvo una destacada actuación en la conquista de Gran Canaria, obtuvo de los Reyes Católicos los derechos de conquista sobre las islas de La Palma y Tenerife. Los acuerdos con la Corona incluían, además de un quinto de los cautivos apresados, setecientos mil maravedíes si la conquista de La Palma la realizaba en un plazo de un año.

Para financiar la empresa conquistadora, Alonso Fernández de Lugo se asocia con Juanoto Berardi y Francisco de Riberol. Cada uno participaría con un tercio de los costos de la empresa y de la misma proporción, en los beneficios.

La conquista fue relativamente fácil. El desembarco castellano se produjo por Tazacorte el 29 de septiembre de 1492. El conquistador hizo uso de acuerdos y pactos con los aborígenes palmeros en los que se respetaban los derechos de los jefes y la plena igualdad con los castellanos para atraerlos hacia su causa. La resistencia fue mínima, excepto un episodio en Tigalate y una resistencia mayor en el cantón de Aceró (Caldera de Taburiente). En ella, su jefe Tanausú se hizo fuerte aprovechando las condiciones orográficas de la zona, con sólo dos accesos de fácil defensa que impedían la penetración castellana.

En vista de que el plazo de un año se vencía y ante el temor de perder la prima de setecientos mil maravedíes, Fernández de Lugo propuso una negociación que tendría lugar en los Llanos de Aridane. Fuera de la Caldera, los castellanos tendieron una emboscada a Tanausú, que derrotado y capturado por los castellanos, fue enviado a Castilla como cautivo. En el camino de ida se dejó morir de hambre. La fecha oficial de finalización de la conquista se sitúa en el 3 de mayo de 1493. Una parte de la población de Aceró y de otros cantones con los que había firmado pactos de sometimiento, fue vendida como esclava, y la mayoría se integraría en la nueva sociedad formada tras la conquista.

Conquista de Tenerife 1494-1496 [editar]

En diciembre de 1493, Alonso Fernández de Lugo obtuvo de los Reyes Católicos la confirmación de sus derechos de conquista sobre la isla de Tenerife y, a cambio de renunciar a la prima prometida por la conquista de La Palma, reclamó el gobierno de la isla, aunque no obtuvo participación en el quinto real.

La financiación de la conquista fue llevada a cabo con la venta de sus plantaciones de azúcar en el valle de Agaete, obtenido tras la conquista de Gran Canaria, y asociándose con comerciantes italianos asentados en Sevilla.
Tenerife estaba dividida en el momento de la conquista en nueve menceyatos. Por su actitud ante los castellanos, cabe distinguir el bando de paz, que se mostró neutral o proclive a los castellanos. Eran los menceyatos del sur y del este (Anaga, Güímar, Abona y Adeje), es decir, aquellos que habían tenido más contacto con los castellanos a través de la actividad misionera (Candelaria). El bando de guerra agrupaba a los menceyatos del norte (Tegueste, Tacoronte, Taoro, Icoden y Daute). Mantuvieron una resistencia tenaz a la invasión.

En abril de 1494, y procedente de Gran Canaria, desembarcó el conquistador en la costa de la actual Santa Cruz de Tenerife con una tropa de peninsulares y canarios (gomeros y grancanarios, sobre todo) formada por unos dos mil hombres de a pie y 200 a caballo. Tras levantar un fortín se dispuso a adentrarse hacia el interior de la isla. Intentó un acercamiento a los bandos de guerra y a Bencomo, mencey del más importante menceyato hostil le ofreció amistad, la aceptación del cristianismo y el sometimiento a la autoridad de los Reyes Católicos. El rechazo de las dos últimas condiciones hizo inevitable el enfrentamiento.
Representación de la Primera Batalla de Acentejo

El primer encuentro armado fue la célebre Primera Batalla de Acentejo que tuvo lugar en el barranco de Acentejo, en el municipio de La Matanza. Una tropa invasora de más de dos mil hombres se adentró por el norte de la isla en dirección al valle de Taoro (valle de La Orotava). El objetivo era doblegar a los guanches en el núcleo de su resistencia. Los guanches esperaron emboscados a los castellanos que, sorprendidos sufrieron un grave descalabro, perdiendo en la batalla el ochenta por ciento de sus fuerzas. Alonso Fernández de Lugo pudo escapar hacia Gran Canaria, donde preparó un nuevo asalto con tropas mejor adiestradas y más recursos financieros aportados por comerciantes genoveses y nobles castellanos. Los guanches, dueños de la situación, destruyeron el fortín construido por los castellanos

Con un ejército mejor armado y entrenado, el Adelantado retornó a Tenerife. Tras reconstruir el fortín de Añaza, se dirigió hacia los llanos de Aguere (La Laguna), donde en noviembre derrotó a Bencomo en la conocida como Batalla de Aguere, durante la cual el líder guanche cometió el error de presentar batalla en una zona llana. La caballería y los refuerzos aportados por Fernando Guanarteme, fueron decisivos para la victoria castellana. 1700 guanches, entre ellos Bencomo y su hermano (o hermanastro) Tinguaro, quedaron muertos en el campo de batalla. Al parecer, una epidemia posterior diezmó a los isleños, dejando a la mayoría que sobrevivieron enfermos o débiles, lo que se conoce como la "gran modorra", aunque su exacta dimensión e importancia en el resultado de la batalla permanece controvertida por algunos historiadores.

En diciembre de 1495, tras un largo periodo de guerrilla, saqueos y parálisis bélica, los castellanos volvieron a penetrar, esta vez desde el norte de la isla, en dirección a Taoro. Varios miles de guanches los esperaban en un barranco cerca del actual municipio de La Victoria de Acentejo, no lejos de donde se produjo la Primera Batalla de Acentejo. La victoria castellana en la Segunda Batalla de Acentejo, facilitó el hundimiento de la resistencia aborigen y el acceso al valle de Taoro quedó abierto. La batalla decidió la conquista de la isla de Tenerife y el punto final de la conquista de las Islas Canarias. Benytomo, nombrado mencey de Taoro y líder de la liga contra los españoles (bando de guerras), acepta el 25 de julio de 1496 la Paz de Los Realejos, donde junto a Acaymo de Tacoronte y Beneharo de Anaga firma el pacto por el cual los guanches de Tenerife se cristianizan y se confederan "a los reinos de las Españas". En septiembre de 1496, los distritos de Adeje, Abona, Daute e Icod, se suman al Pacto de Los Realejos, mientras que pequeños grupos residuales de rebeldes permanecen en las cumbres.

Los guanches vencidos de los bandos de guerra fueron vendidos como esclavos o trasladados a Gran Canaria. Otros escaparon hacia la zona sur de la isla, donde encontraron refugio entre sus paisanos de aquella zona. En agosto de 1502 se produce un pequeño rebrote de rebelión: Ichasagua es proclamado mencey de Adeje, restableciendo lo que se dio en denominar el "trono universal de Tenerife". Una expedición militar española contra los rebeldes, somete la sublevación tras varios meses y tras un acuerdo final con los sublevados, cuyo líder, Ichasagua, se suicida ante los ojos de los emisarios.

La conquista castellana del archipiélago canario se da por finalizada.

LA CONQUISTA DE CANARIAS

La conquista de Canarias se llevó a cabo entre 1402 y 1496. No fue una empresa sencilla en lo militar, dada la resistencia aborigen en algunas islas. Tampoco lo fue en lo político, puesto que confluyeron los intereses particulares de la nobleza (empeñada en fortalecer su poder económico y político mediante la adquisición de las islas) y los estados, particularmente Castilla, en plena fase de expansión territorial y en un proceso de fortalecimiento de la Corona frente a la nobleza.

Para su estudio, los historiadores distinguen dos periodos en la conquista de Canarias:

Conquista señorial. Se conoce con este nombre a la conquista llevada a cabo por la nobleza, en beneficio propio y sin una participación directa de la Corona, que otorga el derecho de conquista a cambio de un pacto de vasallaje del noble conquistador hacia la Corona. Distinguiremos dentro de ella la conocida como Conquista Betancuriana o Normanda, llevada a cabo por Jean de Bethencourt y Gadifer de la Salle entre 1402 y 1405 y que afectó a las islas de Lanzarote, El Hierro y Fuerteventura. La otra fase se conoce como Conquista Señorial castellana, llevada a cabo por nobles castellanos que se apropiaron, mediante compras, cesiones y matrimonios, de las primeras islas conquistadas e incorporaron la isla de La Gomera hacia 1450.

Conquista realenga.
Este término define a la conquista llevada a cabo directamente por la corona de Castilla, durante el reinado de los Reyes Católicos quienes armaron y en parte financiaron la conquista de las islas que faltaban por dominar: Gran Canaria, La Palma y Tenerife. En el año 1496, llegó la conquista a su fin con el dominio de la isla de Tenerife, integrándose el Archipiélago Canario en la Corona de Castilla. La conquista realenga tuvo lugar entre 1478 y 1496.

La conquista betancuriana


Jean de Bethencourt y Gadifer de la Salle, nobles normandos, protagonizaron la primera etapa de la conquista. Los motivos son básicamente económicos: Bethencourt poseía factorías textiles y tintorerías y Canarias le ofrecía productos tintóreos: la orchilla.

Bethencourt contaba con importantes apoyos políticos en la corte del rey Enrique III de Castilla. Un pariente suyo, Rubín de Braquemont, obtuvo del rey el derecho de conquista de las Islas Canarias para el noble normando. Bethencourt, a cambio de la obtención de los derechos de conquista se convirtió en vasallo del rey castellano. Rubín de Braquemont aportó una importante suma de dinero a la empresa conquistadora. La narración de la conquista betancuriana quedó recogida en la crónica conocida por Le Canarien, recopilada por los clerigos Pierre Bontier y Jean Le Verrier, aunque transformada en dos versiones posteriores, una de Gadifer (la que parece más fidedigna) y otra del sobrino de Bethencourt, Maciot de Bethencourt

Conquista de Lanzarote. Procedente de La Rochelle, y después de hacer escalas en Galicia y Cádiz, la expedición normanda llega a Lanzarote en el verano de 1402. La imposibilidad humana y material de resistir, favoreció la rendición de Guadarfia y los majoreros. Los normandos se establecieron en el sur de la isla, donde construyeron un fortín y fundaron el obispado de Canarias. Desde allí intentaron el asalto de Fuerteventura.

Conquista de Fuerteventura. 1402-1405. La larga duración no se debió tanto a la resistencia de los isleños, como a las dificultades y divisiones internas entre los dos capitanes de la conquista. El hambre y la falta de recursos obligaron a la expedición a replegarse hacia Lanzarote. Jean de Bethencourt viajó a Castilla en busca de socorros. Allí obtuvo del rey Enrique III los medios necesarios y la confirmación de sus derechos exclusivos sobre las islas por conquistar, marginando a Gadifer.

Durante la ausencia de Bethencourt, Gadifer tuvo que hacer frente a la doble rebelión de un sector de sus hombres dirigidos por Bertín de Berneval, que habían reiniciado la captura de esclavos, y de los aborígenes de Lanzarote, que se resistían a tales prácticas. Pacificada la isla hacia 1404, se reemprendió la conquista de Fuerteventura a lo largo de aquel año, pero los dos comandantes actuaron por separado, fortificando cada uno su propia zona de dominio (castillo de Rico Roque y Valtarajal). En 1405 culminó la conquista con la sumisión de los reyes de la isla. En una fecha no determinada Gadifer abandonó la isla y regresó a Francia a defender sus derechos, pero ya no regresará a las islas.

Tras la conquista, Bethencourt, dueño absoluto de las islas, marchará a Normandía en busca de colonos y nuevos recursos para continuar la conquista del resto de las islas.

Conquista de El Hierro. Tuvo lugar a fines de 1405. No hubo resistencia por parte de la escasa población aborigen que en gran parte fue vendida como esclavos, repoblándose la isla con colonos normandos y castellanos.

Bethencourt permaneció en las islas hasta 1412, fecha en la que retornó definitivamente a sus dominios de Normandía, dejando al frente de sus posesiones insulares a Maciot Bethencourt.

La conquista señorial castellana

La etapa betancuriana finalizó en 1418, cuando Maciot vendió sus dominios y los derechos de conquista sobre el resto de las islas al conde de Niebla. A partir de este momento la intervención de la corona castellana se acentuó. Entre 1418 y 1445 las islas estuvieron sometidas a permutas y divisiones. Finalmente Hernán Peraza “el Viejo” y sus hijos, Guillén Peraza, fallecido en un asalto a la isla de La Palma (de cuya muerte ha quedado una emotiva endecha*) e Inés Peraza, se quedaron con las islas conquistadas y con los derechos de conquista de las que faltaban. Tras la muerte de su hermano, Inés y su marido Diego García de Herrera se convirtieron en los únicos señores de las islas hasta 1477, fecha en la que ceden La Gomera a su hijo Hernán Peraza “el Joven”, y los derechos de conquista de La Palma, Gran Canaria y Tenerife a la Corona de Castilla.

Durante esta etapa se integró al señorío de los Peraza-Herrera la isla de La Gomera, que no fue conquistada militarmente sino incorporada mediante acuerdo de Hernán Peraza “el Viejo” con algunos de los bandos aborígenes insulares que aceptaron la autoridad del castellano. El dominio de la isla, no obstante, no estuvo exento de revueltas fruto de las arbitrariedades de los señores de la isla con los gomeros. El último, en 1488, provocó la muerte del señor de la isla, Hernán Peraza, cuya viuda, Beatriz de Bobadilla tuvo que solicitar ayuda a Pedro de Vera, conquistador de Gran Canaria, para sofocar la rebelión. La represión posterior provocó la muerte de dos centenares de rebeldes y la venta como esclavos de otros tantos en los mercados peninsulares.

Conquista de las Islas Canarias

La conquista de las Islas Canarias por parte de la Corona de Castilla se llevó a cabo entre 1402 y 1496. Se pueden distinguir dos periodos en este proceso: la Conquista señorial, llevada a cabo por la nobleza a cambio de un pacto de vasallaje, y la Conquista realenga, llevada a cabo directamente por la Corona, durante el reinado de los Reyes Católicos.


INTRODUCCION
Los contactos mantenidos durante la Antigüedad clásica entre el mundo mediterráneo y Canarias, quedaron interrumpidos a partir de la decadencia y posterior caída del Imperio Romano de Occidente. Eso no quiere decir que las islas permanecieran en un absoluto aislamiento del exterior o que no se tuviera alguna información sobre ellas. Durante la Edad Media, las primeras informaciones sobre las Islas Canarias las aportan fuentes árabes que se refieren a islas atlánticas que bien pudieran ser las Canarias. Lo que sí parece evidente es que este conocimiento no supone una alteración del aislamiento cultural de los aborígenes.

A partir de finales del siglo XIII, menudean las visitas de europeos al archipiélago. Las razones de este redescubrimiento fueron:

La expansión económica de algunas regiones de Europa (Génova, Reino de Aragón, Reino de Castilla, Portugal) y la necesidad que éstas tenían de establecer rutas seguras hacia Oriente, en busca de la seda y las especia, y hacia el interior de África, en busca de oro y esclavos, que evitaran los territorios controlados por los turcos en el Mediterráneo oriental.

Desarrollo de nuevas técnicas de navegación (brújula, astrolabio, timón axial, coca-carabela) y el desarrollo de la cartografía a través de los portulanos, en uno de los cuales, el Atlas Catalán del mallorquín Abraham de Cresques, de 1375, aparecen representadas las Islas Canarias con sus nombres actuales.

Motivos ideológicos y políticos. Las monarquías del sur de Europa estaban en una fase expansiva. En el caso de los reinos de la Península Ibérica, la expansión territorial respondía a la dinámica de lucha y reconquista frente a los musulmanes. Por lo tanto la expansión territorial suponía el reforzamiento del poder real, imbuido todo por un espíritu de cruzada en defensa del Cristianismo.

La primera visita documentada fue la de Lanceloto Malocello que, en 1312 se estableció en Lanzarote, permaneciendo en ella durante casi veinte años.

Después de esta visita, el conocimiento que se tiene en Europa sobre las Islas aumenta. La información aportada por los primeros visitantes y la documentación cartográfica, especialmente el Atlas Catalán anteriormente señalado, facilitó las arribadas, unas, las menos, tuvieron un carácter misionero, como fue el establecimiento de una comunidad franciscana en Telde entre 1350 y 1391, pero otras, la mayoría tuvieron un carácter económico, básicamente la captura de esclavos para ser vendidos en los mercados europeos.

En el siglo XIV compiten por el control de Canarias genoveses, catalano-mallorquines, castellanos y portugueses. En el siglo siguiente esta competencia quedó reducida a Castilla y Portugal.

miércoles, 29 de abril de 2009

ARCHIPIELAGO CHINIJO


Las islas e islotes del Archipiélago Chinijo (La Graciosa, Alegranza, Montaña Clara, Roque del Este y Roque del Oeste) están localizados al norte de Lanzarote. Las gobierna el Cabildo de Lanzarote y dependen administrativamente del municipio de Teguise. La isla de La Graciosa es la mayor con unos 29 km² y la única habitada. Su población es de alrededor de 700 habitantes, la cual la convierte en la isla menos poblada de las Canarias. La capital insular es Caleta de Sebo, con más de 600 habitantes.

LANZAROTE


Lanzarote es la isla más oriental y una de las más antiguas del archipiélago, aunque con una actividad volcánica reciente. Tiene una superficie de 845,94 km²,[29] y una población de 139.506 habitantes. La capital es Arrecife, con 59.040 habitantes[11] . Destacan los volcanes de Timanfaya, que dan nombre al Parque Nacional de Timanfaya, producto de las erupciones ocurridas entre 1730 y 1736. El punto más alto son las Peñas del Chache, en el Macizo de Famara, con 670 metros[16] . Toda la isla fue declarada Reserva de la Biosfera en 1993.[30] La principal actividad económica es el turismo, que comenzó a desarrollarse en los años 60 y 70 del siglo XX. En la isla nació el arquitecto y artista César Manrique, entre cuyas obras se encuentran los Jameos del Agua, el Jardín de Cactus y el Mirador del Río.

FUERTEVENTURA


Fuerteventura con una superficie de 1.659 km² y es la segunda isla más extensa del archipiélago, y la segunda más oriental. Al ser la más antigua, es la que se encuentra más erosionada: su techo es el Pico de la Zarza, con 807 m de altura[16] . El istmo que une la península meridional de Jandía con el resto de la isla hace que ésta tenga forma de bota. Al norte se halla el parque natural de las Dunas de Corralejo. En la última década, gracias al aumento del turismo (destacando Corralejo al norte y Punta de Jandía al sur), Fuerteventura ha experimentado un notable aumento de población: actualmente es de 100.929 habitantes.[11] La capital es Puerto del Rosario, con 35.293 habitantes.[11] Otras poblaciones importantes son Corralejo, Gran Tarajal, Morro Jable y Jandía. Unos 2 km al noreste de la isla se encuentra el islote de Lobos, de unos 4,5 km2, que pertenece al parque natural de las Dunas de Corralejo (Fuerteventura).

GRAN CANARIA


Gran Canaria es la isla más poblada de la provincia de Las Palmas, con 829.597 habitantes. Su capital, Las Palmas de Gran Canaria (381.123 habitantes[11] ), ostenta también la capitalidad de Canarias conjuntamente con Santa Cruz de Tenerife. Se trata de la urbe más poblada del archipiélago, así como de la octava de España. Otras localidades importantes de la isla son Telde, Vecindario, Arucas y Gáldar. En Teror se encuentra la imagen de la Virgen del Pino, Patrona de la Diócesis de Canarias.[25] La isla, con 1.560,1 km², tiene una forma circular y muy montañosa. En su macizo central destacan el Roque Nublo (1.813 m) y el Pico de las Nieves (1.949 m)[16] , mayor altura de la isla. Aproximadamente una tercera parte del territorio insular ha sido catalogada por la Unesco como Reserva de la Biosfera.[26] Gran Canaria cuenta con diversas playas de arena dorada y fina como las de Maspalomas, Playa del Inglés o Las Canteras. En la playa de Pozo Izquierdo se celebra anualmente una de las pruebas del mundial de windsurf de la PWA.[27] Por su variedad de paisajes Gran Canaria es conocida como "Un continente en miniatura".[28

GRAN CANARIA

Gran Canaria es la isla más poblada de la provincia de Las Palmas, con 829.597 habitantes. Su capital, Las Palmas de Gran Canaria (381.123 habitantes[11] ), ostenta también la capitalidad de Canarias conjuntamente con Santa Cruz de Tenerife. Se trata de la urbe más poblada del archipiélago, así como de la octava de España. Otras localidades importantes de la isla son Telde, Vecindario, Arucas y Gáldar. En Teror se encuentra la imagen de la Virgen del Pino, Patrona de la Diócesis de Canarias.[25] La isla, con 1.560,1 km², tiene una forma circular y muy montañosa. En su macizo central destacan el Roque Nublo (1.813 m) y el Pico de las Nieves (1.949 m)[16] , mayor altura de la isla. Aproximadamente una tercera parte del territorio insular ha sido catalogada por la Unesco como Reserva de la Biosfera.[26] Gran Canaria cuenta con diversas playas de arena dorada y fina como las de Maspalomas, Playa del Inglés o Las Canteras. En la playa de Pozo Izquierdo se celebra anualmente una de las pruebas del mundial de windsurf de la PWA.[27] Por su variedad de paisajes Gran Canaria es conocida como "Un continente en miniatura".[28

TENERIFE


Tenerife es, con sus 2.034,38 km², la isla más extensa de Canarias.[20] Además, sus 886.033 habitantes y con una densidad de 435hab./km²[11] la convierten en la isla más poblada de España. En su territorio se encuentran dos de las principales ciudades del archipiélago: Santa Cruz de Tenerife y San Cristóbal de La Laguna. Santa Cruz de Tenerife es sede del Parlamento de Canarias y del Cabildo de Tenerife. Es la ciudad más poblada de la provincia y capital insular, provincial y del conjunto del Archipiélago Canario junto con Las Palmas de Gran Canaria. La Laguna está declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco,[21] y en ella tiene sede la Universidad de La Laguna (primera universidad de Canarias). Destacan también, por su importancia turística, otras tres ciudades: Puerto de la Cruz en el norte, y Arona y Adeje en el sur. Hay que citar además la Villa Mariana de Candelaria, donde se encuentra la imagen de La Virgen de Candelaria, patrona de la isla y Patrona General de Canarias.[22] La patrona de la Diócesis Nivariense es la Virgen de los Remedios, en La Laguna. Tenerife es conocida, en virtud de su clima, como "la isla de la eterna primavera".[23] Entre otros espacios naturales protegidos, alberga el Parque Nacional del Teide, también declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad:[24] en él se encuentra el pico del Teide, que con sus 3.718 msnm[16] representa el techo de España.

LA GOMERA


La Gomera tiene una superficie de 369,76 km2 y es la tercera isla menos poblada, con 22.622[11] habitantes. Geológicamente es una de las más antiguas del archipiélago. La capital insular es San Sebastián de La Gomera. En La Gomera se encuentra el Parque Nacional de Garajonay, declarado por la Unesco en 1986 Patrimonio de la Humanidad,[19] que representa un buen ejemplo de bosque de laurisilva. La isla fue el último territorio que tocó Cristóbal Colón antes de llegar a América en su viaje de descubrimiento de 1492: por ello es también conocida como la "Isla colombina".

LA PALMA


La Palma, con 86.528 habitantes,[11] sus 708,32 km² son en su totalidad Reserva de la Biosfera.[14] Ha tenido actividad volcánica reciente, apreciable en el volcán Teneguía, que entró en erupción por última vez en 1971.[15] Además, es la segunda isla más alta de Canarias, con el Roque de los Muchachos (2.426 metros) como punto más elevado[16] . Este pico se halla en los límites del Parque Nacional de la Caldera de Taburiente, y en sus inmediaciones está emplazado el Observatorio del Roque de los Muchachos del Instituto de Astrofísica de Canarias: en él se encuentra el Gran Telescopio Canarias, que con su espejo principal de 10,40 m. de diámetro se cuenta entre los telescopios ópticos más grandes del planeta.[17] Por su exuberante vegetación, La Palma es conocida también como la "Isla Bonita".[18] Su capital es Santa Cruz de La Palma, ciudad donde se establece el defensor del pueblo canario o Diputado del Común.

EL HIERRO


El Hierro es la isla más occidental, con 268,71 km² es a la vez que la más pequeña de las islas mayores y la menos poblada con 10.753 habitantes[11] (excluyendo a La Graciosa). Toda la isla fue declarada Reserva de la Biosfera en 2000.[12] Es conocida por sus ejemplares de sabina inclinados por el viento, por el antiguo árbol Garoé, por sus lagartos gigantes y porque en el pasado el meridiano 0º tomaba como referencia la Punta de Orchilla,[13] situada en el oeste de la isla. La capital de El Hierro es Valverde.

LAS ISLAS


Ordenadas de oeste a este, las islas Canarias son El Hierro, La Palma, La Gomera, Tenerife, Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote. Al norte de esta última se encuentra el Archipiélago Chinijo. El islote de Lobos se halla al norte de Fuerteventura.

TOPONIMIA

El primer documento escrito con una referencia directa a Canarias se debe a Plinio el Viejo,[9] que cita el viaje del rey Juba II de Mauritania a las islas en el 40 a. C. y se refiere a ellas por primera vez como Islas Afortunadas (Fortunatae Insulae). En este documento también aparece por primera vez el término Canaria (del latín canis, perro), utilizado para hacer referencia a la isla de Gran Canaria. De acuerdo con Plinio, este nombre le fue dado a la isla en memoria de dos grandes mastines que los enviados de Juba capturaron allí y llevaron posteriormente a Mauritania (antigua región del noroeste del Magreb, no confundir con la actual Mauritania), y que aparecen representados a ambos lados del actual escudo de Canarias. Esta historia, sin embargo, podría no ser exacta; entre otras cosas, porque se sabe que a la llegada de los castellanos y otros navegantes europeos posteriores, las razas de perro nativas del archipiélago eran de pequeño tamaño[cita requerida].

Algunas teorías modernas relacionan el término Canarias con el etnónimo norteafricano Canarii[cita requerida], grupo bereber que se ubicaba en la zona noroccidental africana. De hecho, el propio Plinio menciona en otro texto a los Canarii, si bien de nuevo vuelve a relacionar este término con los perros.[10

C A N A R I A S

Canarias es un archipiélago del Atlántico, una de las diecisiete comunidades autónomas de España y una de las regiones ultraperiféricas de la Unión Europea.[2] Está formada por siete islas: El Hierro, La Gomera, La Palma y Tenerife, que forman la provincia de Santa Cruz de Tenerife; y Fuerteventura, Gran Canaria y Lanzarote, que forman la provincia de Las Palmas.[3] También forman parte de Canarias los territorios insulares del Archipiélago Chinijo (La Graciosa, Alegranza, Montaña Clara, Roque del Este y Roque del Oeste) y la Isla de Lobos, todos ellos pertenecientes a la provincia de Las Palmas.

El archipiélago está situado frente a la costa noroeste de África, entre las coordenadas 27º 37' y 29º 25' de latitud norte y 13º 20' y 18º 10' de longitud oeste[4] (esta situación implica una diferencia de una hora entre Canarias y el resto de España). La isla de Fuerteventura dista unos 95 km de la costa africana. Sin embargo, son aproximadamente 1.400 km[5] los que separan a Canarias del continente europeo. A pesar de esto, la cultura de las islas es occidental.

Las islas, de origen volcánico, son parte de la región natural de la Macaronesia junto con los archipiélagos de Cabo Verde, Azores, Madeira y Salvajes. Su clima es subtropical, aunque modificado por la altura y la vertiente norte o sur. Esta variabilidad climática da lugar a una gran diversidad biológica que, junto a la riqueza paisajística y geológica, justifica la existencia en Canarias de cuatro parques nacionales[6] y que varias islas sean reservas de la biosfera de la Unesco.[7] Estos atractivos naturales, el buen clima y las playas hacen de las islas un importante destino turístico, siendo visitadas cada año por cerca de 12 millones de personas (11.986.059 en 2007, destacando un 29% de británicos, 22% españoles peninsulares y un 21% alemanes).[8]

La capitalidad de la comunidad es compartida entre sus dos principales ciudades: Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife; la sede del Presidente del Gobierno autónomo alterna entre ambas por periodos legislativos, siendo la sede del Vicepresidente distinta a la del Presidente. El Parlamento de Canarias está en Santa Cruz de Tenerife, mientras que la sede de la Delegación del Gobierno se ubica en Las Palmas de Gran Canaria, existiendo además una Subdelegación del Gobierno en cada una de las dos ciudades. Asimismo, hay un equilibrio entre las dos capitales en cuanto a consejerías e instituciones públicas.